
Todos llegamos al sendero desde algún lugar. Tal vez desde una relación que duele, una pérdida que todavía pesa, pensamientos que se repiten, emociones que desbordan, miedo al futuro, dificultad para soltar el pasado, conflictos familiares, alguna infidelidad, frustración, soledad, exceso de control o esa sensación de estar trabajando mucho y, al mismo tiempo, alejándonos de lo esencial.

La energía de la vida no necesita ser fabricada ni reparada. Es perfecta, inmaculada, indestructible. Sobre ella aparecen pensamientos, sentimientos, deseos, recuerdos, conflictos, ambiciones, temores e historias personales. Podemos identificarnos tanto con ellos que terminamos creyendo que nuestro problema es toda nuestra vida.
Seiki Zen nos invita a descubrir algo fundamental: el problema puede formar parte de nuestra vida, pero nuestra vida siempre es mucho más que el problema.
Por eso comenzamos haciendo breves momentos de meditación a lo largo del día. Unos minutos en el transporte público, mientras realizamos alguna actividad, al caminar, al descansar o incluso estando acostados. Son pequeños espacios para detenernos y entrar nuevamente en contacto con lo que está ocurriendo.
En esa pausa aprendemos a pensar, sentir e intuir. Observamos lo que pensamos, reconocemos lo que sentimos y damos espacio a aquello que intuimos. Aprendemos a distinguir estas dimensiones de nuestra experiencia y, sobre todo, a no quedar atrapados inmediatamente en ninguna de ellas.
La meditación se convierte así en una práctica para la vida. Poco a poco descubrimos una serenidad que puede aparecer incluso cuando las circunstancias siguen siendo difíciles.
Aprendemos a conservar el sabor de la meditación mientras continuamos viviendo, trabajando, amando, creando, decidiendo y relacionándonos.
No tienes que comprar cada curso. Con un solo pago de $147 USD al año, tienes ACCESO TOTAL a todos nuestros cursos, musicoterapia, meditaciones, fenómeno ovni, chamanismo. + Contenido nuevo cada mes.
SEIKI ZEN UNA DISCIPLINA CON RAÍCES PROFUNDAS
Soy F Fernando Ruiz-Torres. En 1989, el sensei Rashid Hassán (de barba) me inició en el sendero zen. Practiqué zazen bajo la guía del Roshi Ejo Takata Shigueta (kyosaku en las manos) y profundicé con el Roshi Tesshin Sanderson (de lentes). Fui cofundador del Centro Zen de México.
Pero elegí renunciar a las formas rígidas para adaptar una disciplina que realmente funcione para el hombre y la mujer contemporáneos: Seiki Zen.
La esencia perenne del despertar, sin dogmas, sin horarios imposibles, sin exigencias que no puedes cumplir. Adaptado a tu vida real, a tus tiempos, a tus necesidades.



¿Cómo funciona?
Seiki Zen busca devolver al Yo a su lugar. El camino comienza en el Yo, pero no termina en él.
Por eso llevamos el Zen a aquello que realmente constituye nuestra vida: la pareja, la familia, el trabajo, el dinero, la sexualidad, el deseo, la creatividad, la tecnología, la naturaleza, la pérdida y las relaciones con los demás. Allí ponemos a prueba lo aprendido.
Cada enseñanza busca convertirse en una experiencia y cada experiencia en una posibilidad de transformación:
Porque el despertar que solamente funciona durante un momento de meditación todavía tiene que encontrarse con la vida.
La tradición Zen nos acompaña a través de Buda, Bodhidharma, Huineng, Dōgen, Linji, Hakuin, Bankei, Ryōkan y otros maestros; mediante el zazen, los sutras, los cuentos, los haikús, el silencio y las enseñanzas que durante siglos han señalado aquello que las palabras difícilmente pueden explicar.
La tradición proporciona la raíz. Seiki Zen aporta una mirada. Nuestra propia vida proporciona el territorio.
Y el camino se abre todavía más cuando dejamos de preguntarnos únicamente qué puedo conseguir para mí y comenzamos a preguntarnos qué puedo aportar a los demás y al entorno.
Por eso Seiki Zen mira hacia el Bodhisattva: despertar sin encerrarse en el propio despertar, comprender que nuestra vida ocurre siempre en relación y que la verdadera transformación alcanza también nuestra manera de escuchar, amar, perdonar, ayudar y participar compasivamente en el mundo.
El camino comienza preguntando “¿qué me pasa?” y puede llegar a una pregunta diferente: “¿Qué puedo aportar?”
PAZ INTERIOR

No buscamos convertirnos en personas perfectas.
Aprendemos a atravesar lo que la vida trae sin convertir cada acontecimiento en un padecimiento interior. Aprendemos a sentir profundamente sin quedar atrapados, a pensar sin convertir cada pensamiento en una verdad, a escuchar la intuición sin confundirla con cualquier impulso.
A desear sin ser esclavos del deseo, a amar sin poseer, a aceptar la impermanencia sin renunciar a vivir intensamente.
Y quizá, en algún momento, aparezca un destello: un instante de claridad en el que algo se abre y comprendemos que aquello que buscábamos nunca estuvo realmente ausente.

Entonces el despertar deja de ser una idea y comienza a verificarse en la vida: en la manera de relacionarnos, de enfrentar una pérdida, de trabajar, de amar, de crear, de perdonar, de disfrutar, de servir y de estar con los demás.
Seiki Zen no te propone otra vida. Te enseña a entrar profundamente en la que ya tienes. Medita. Observa. Siente. Intuye. Vive. Despierta.
Esto es SEIKI ZEN.

